Qué le falta a Málaga para que sea el “Valley” español de la innovación

Tapan Munroe, en su libro (Silicon Valley: La Ecología de la Innovación) hace un estudio pormenorizado de los factores de éxito del Valle. Él define seis elementos claves o factores de éxito entre los que destaca un clima benigno parecido al Mediterráneo, calidad de vida, pléyade de emprendedores, dinero para invertir en empresas, proyectos de innovación, canales que se retroalimentan a través de redes sociales y profesionales.

Extrapolando algunos de esos factores a Málaga nos podemos llevar algunas sorpresas positivas y otras no tan positivas. La primera de todas sería que hoy por hoy tenemos una universidad moderna que está transformándose al abrigo del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior). Seguramente podemos considerar la UMA como una de las universidades con mayor nivel de adaptación al EEES, dentro del concierto de universidades andaluzas y españolas. La traslación de conceptos como RSC (Responsabilidad social Corporativa) o metodologías de calidad: EFQM (European Foundation for Quality Management), ISO 9000, 14000,…, son hechos que avalan la anterior afirmación. Si a esto le añadimos la adaptación previa e incorporación de modelos organizativos empresariales y control de gestión a través de la aplicación del nuevo plan general de contabilidad pública (PGCP), que difiere poco con respecto al plan privado. De nuevo la UMA ha sido una de las pioneras en aplicarlo.

Por todo lo anterior resultaría coherente pensar que nuestra universidad está sufriendo una necesaria metamorfosis para llegar a ser algo que la sociedad actual está pidiendo a voces.

Sobre la capacidad de emprender decir que empieza a tomar cuerpo el binomio universidad-empresa en Málaga. Hay puestas en el mercado centenares de empresas bajo el programa spin-off de la UMA durante esta última década. Jóvenes empresas que son las simientes de un nuevo tejido empresarial basado en el conocimiento e intensivas en mano de obra de alta cualificación y radicadas, en su mayoría, en el mejor de los ecosistemas, PTA.

Otro factor de éxito de los spin-off universitarios sería la incorporación del profesorado encargado de tutelar y apoyar dichas empresas. Hay que animar el proceso y estimular para que se sumen más profesores/as de la universidad a la hora de poner en marcha ideas mediante la creación de nuevas empresas.

A pesar de todo aún no hemos alcanzado la ratio óptima start-up/habitantes en Málaga, para que se siga creando empresas. Por ello, pongamos cuidado de no somatizar a nuestros/as emprendedores/as debido al pesimismo reinante y así evitar a toda costa que la actitud asertiva del emprendedor se torne en poquedad de espíritu.

Sobre el dinero mejor no hablar. Simplemente no existe dinero para financiar los planes expansivos de empresas que tengan por objetivos acceder a nuevos mercados, alcanzar un crecimiento orgánico exponencial en cifra de negocio y/o acometer adquisiciones como medio de crecer rápido.
Sólo en el segundo trimestre de 2007 las sociedades de capital riesgo invirtieron 2.520 millones de dólares en 290 empresas ubicadas en el Silicon Valley. Que levante la mano cuántas empresas del PTA y del resto de la red de parques andaluces han accedido a fuentes de financiación privada para este fin. Si no hubiera sido por los apoyos recibidos a través del programa Campus por parte de la Consejería de Innovación Ciencia y Empresa muchas EBT no hubieran visto la luz siquiera.

El tema del capital tiene un déficit estructural y cultural en Málaga y por extensión en Andalucía. Ciertamente algunos pelafustanes de la vieja economía, que ostentan puestos importantes, siguen pensando en su fuero interno que todo esto de las EBT, la nueva economía, es una trapaza.

En cualquier caso y como conclusión de este punto: los proyectos empresariales basados en tecnología, para que puedan crecer hasta convertirse en grandes empresas, necesitan fuertes inyecciones de capital en fases cruciales de su desarrollo según dice Tapan Munroe. Y en esto sólo apuntar que tiene más razón que un santo.

Hoy, por el contrario, las empresas del PTA tienen verdaderas dificultades a la hora de acceder a fuentes de financiación para así obtener los recursos necesarios y alcanzar un TME (Tamaño Mínimo Eficiente), ergo poder competir con garantías. Deberemos reconsiderar esta situación para entender la relevancia del factor dinero en el sector de empresas tecnológicas; baste ver lo que sucede en otras zonas y regiones de éxito contrastadas, como en el caso del Valle.

Espero y deseo que este asunto del capital sea una de las banderas que hagan suya el club Málaga Valley y de ese modo alcanzar sus ambiciosas metas para Málaga y PTA.

El mercado laboral de Málaga y provincias colindantes proveen al PTA de talentos surgidos en su mayoría de las universidades públicas. Hay que tener muy en cuenta que las empresas que tengan intención en radicarse y desarrollarse en el PTA encontrarán un mercado laboral de talentos disponibles, de calidad y buena actitud. Además Málaga, por su encanto natural y calidad de vida, resulta ser una ciudad muy atractiva para la retención y llegada de talentos venidos de otros lares.

Para finalizar quiero dejar escrito el siguiente aforismo de elaboración propia: en la empresa no se alcanza ninguna meta sin el coraje de asumir riesgos.

Francisco Barrionuevo

Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente Consejo Social Universidad de Málaga

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