Emprendedores sociales

El Mundo Andalucía, 4/01/2010. Tribuna Libre.Francisco Barrionuevo.

Estamos de enhorabuena, la crisis está poniendo en evidencia quiénes eran los emprendedores sociales, frente a los denominados emprendedores antisociales. Los primeros se ocupan de crear valor/riqueza sostenible, tanto en periodos económicos expansivos, como en ciclos contractivos de la economía. En contraposición, los segundos han provocado daños irreparables, entre los que destacaría dejar sin faena a sus trabajadores, a los que han condenado a la peor situación posible: el paro. Sin embargo, estos mal llamados empresarios, sobre todo los más listos de la clase, pretenden mantener su pertinaz egolatría intentando convencernos de que sus empresas tienen que recibir ayudas procedentes del erario público, y así sufragar, entre todos, su mala praxis.

Si algo nos ha enseñado esta crisis, es que las empresas han pasado de ser meros instrumentos al servicio de sus dueños, a ser agentes vitales de la economía, y al servicio de su comunidad.

En estos principios se apoya el emprendedor social, el empresario que da todo por su empresa. Además, la empresa socialmente responsable debe tener como primer impulso la pura munificencia, no sin antes haber generado valor, a través de estrategias competitivas que permitan alcanzar todos los objetivos económicos. Me viene a la cabeza la letra de una soleá, y dice así: “Tengo las manos vacías/ de tanto dar sin tener,/ pero las manos son mías”.

Desde el punto de vista de la lógica, de nada sirve que una empresa quiera aspirar a ser reconocida como socialmente responsable si no es capaz de mantener una posición competitiva frente a sus rivales, su mercado, ergo no ganar dinero.

La iconografía de los empresarios, banqueros y políticos se ha deteriorado muchísimo en estos tiempos, sobre todo después de la crisis del ladrillo, múltiples casos de corrupción y crash financiero. Además, muchos de ellos comparten un currículum de tropelías, excesos y abusos debido a la avaricia desmedida, todo ello bajo el imperio de la especulación y aderezado con un cierto relativismo ético.

La verdadera crisis se ha producido en los valores imperantes, donde no se ha sabido cernir cuáles eran los genuinos proyectos empresariales, frente a los apócrifos. Paradójicamente, estos últimos encontraron el apoyo inequívoco de una parte del sistema financiero; por mor de esta circunstancia están expiando sus culpas.

En cualquier caso, y ante los acontecimientos, la sociedad debería estar concernida, pues la deontología empresarial está en horas bajas.

Siendo optimista, en Andalucía hay motivos para la esperanza. Según el profesor José Luis Sampedro: Andalucía está mucho más en la línea del futuro desarrollo económico que en la del pasado concepto cosificado del desarrollo capitalista.

La nueva oportunidad que nos brinda, la recién aprobada ley de economía sostenible -mutatis mutandis-, dará nuevas oportunidades a una región como Andalucía. Un marco apropiado para poner en valor los factores críticos de éxito que dispone Andalucía.

No obstante, en un sistema de libre mercado no sirve de mucho reprogramar la economía. El cambio de modelo productivo que pretende el Gobierno no se puede hacer mediante la aprobación de leyes, por muy loables que fueran las intenciones; hace falta el apoyo explícito de los agentes económicos y sociales. Espero, por la cuenta que nos trae, que en Andalucía se dediquen verdaderos esfuerzos a la puesta en marcha de las medidas que incluye esta ambiciosa ley de economía sostenible. Sin duda, esta ley tenemos que verla en Andalucía como una ventana de oportunidad que traerá viento fresco a nuestra maltrecha economía.

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Francisco Barrionuevo
Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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