Gragea de innovación para la empresa

La innovación, ¡ay!, parece el Santo Grial que no para de buscarse en la empresa y que nunca se encuentra del todo. Cierto es que los tiempos que corren no están para conformarse y creer que todo está hecho. Ni mucho menos. La crisis está provocando reacciones tan contradictorias en los comportamientos que no dejan de asombrarnos. A unos, les hace culpables de sus fracasos y penurias, violentando su talento, y lo peor, llegando a respetar más los problemas que sus posibles soluciones. A otros, los menos por desgracia, les incentiva la vena creativa, ya sea porque entienden que les va en ello su subsistencia como ser vivo, y de ese modo dar satisfacción así a sus necesidades más básicas. Ya lo dijo el egregio científico Einstein: quien supera la crisis, se supera a sí mismo, sin quedar superado.

Recomiendo la lectura del libro Marketing Lateral de P. Kotler y F. Trías de Bes. Se desprende del mismo que es difícil alcanzar procesos de innovación en la empresa sin la aplicación de técnicas de marketing lateral (MKL), sugiriendo la idea de crear provocaciones entre las dimensiones “producto-cliente-necesidad-situación”, sacando el producto de su contexto lógico. En resumen, invitarnos a salir del pensamiento tradicional analítico para generar un pensamiento analógico. Sin embargo, Carlos Losada, director general de Esade, sostiene que los modelos competitivos tradicionales son cada vez menos útiles. Si se quiere aportar valor a la organización y crear un futuro atractivo para la compañía, nos vemos constantemente inmersos en la necesidad de innovar. Peter Drucker, más trascendente, nos decía que la innovación es una nueva comprensión del papel del hombre en el universo, y esto significa que la innovación, más que ser una afirmación del poder humano, es la aceptación de la responsabilidad humana.

Por cierto, responsabilidad es lo que ha estado faltando estos años atrás de vinos y rosas de nuestra economía, donde todo valía y especular era el verbo más conjugado en primera, segunda y tercera persona, tanto del plural como del singular.

No debemos caer en reduccionismos a la hora de entender la innovación únicamente como una acción incidental que hace más competitiva a la empresa. Hay que innovar principalmente porque coadyuva a la empresa a desarrollar nuevas capacidades esenciales. Por esta razón el proceso de la verdadera innovación suele ser doloroso y nada trivial en la empresa. Lo menos parecido a una canonjía.

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Francisco Barrionuevo
Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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