La Responsabilidad social como antídoto

La pasada semana la Universidad de Málaga fue la anfitriona del ciclo de conferencias sobre la responsabilidad y dimensión social de las universidades europeas. Los objetivos de la conferencias que se llevaron a debate fueron principalmente: la integración y el mayor acceso a la enseñanza superior de grupos sociales pocos representados.

Sobre el proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida, cómo asegurar mayor cuota de equidad, eficacia y calidad en la enseñanza superior, y por último explorar nuevas vías de relación universidad y su entorno. Este evento se enmarcó dentro de la Presidencia española de la Unión Europea, logrando así que la UMA sea ya un referente en responsabilidad social universitaria.

He participado como ponente y así tuve la oportunidad de evidenciar el papel que la UMA está llevando a cabo en lo concerniente a las políticas de incentivación del autoempleo y emprendimiento; actuando la UMA como útero que gesta y engendra a nuevas empresas. Bien es cierto que en estos momentos de crisis estas acciones son muy bien acogidas por la sociedad, y por consiguiente es un acto considerado de responsabilidad social muy a destacar. Y así lo hice ver a los asistentes que quedaron gratamente sorprendidos de los cientos de empresas spin-off universitarias formadas por alumnos egresados e investigadores universitarios de la UMA. Estas empresas pululan en nuestra economía gracias al esfuerzo del vicerrectorado de relaciones universidad empresa de la UMA y al programa Campus de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía, a la que recomiendo que refuerce e impulse, más si cabe, esta línea de ayuda tan importante y necesaria en estos tiempos. Quién mejor para ir cambiando el modelo económico que las cientos de empresas spin-off universitarias, todas ellas de base tecnológica e intensiva en conocimiento.

Durante mi disertación insté a que las universidades asuman un papel preponderante en el cambio del modelo económico, y así asegurarnos que el conocimiento sea el principal output de la economía europea. Estas nuevas empresas se fundamentan en un nuevo paradigma basado en el humanismo, que necesariamente complementa, que no sustituye, al tradicional economicismo capitalista. ¡Ojo! humanismo no infiere renunciar a la obtención de beneficios. Una empresa que no es rentable en términos económicos no puede llegar a ser rentable en términos sociales.

Los criterios de responsabilidad no pueden circunscribirse solamente a la hora de comunicar, crear y reforzar una marca. Es sobre todo un código deontológico que impregna a toda la empresa o institución. Entendiendo que éstas serán socialmente responsables cuando cumplan de manera holgada con las expectativas e intereses de todos sus ‘stakeholders’, sin excepción.

Ahora más que nunca tenemos la obligación, las empresas y las instituciones, de aplicar modelos basados en la responsabilidad social. Es en situaciones adversas cuando esas medidas son más necesarias para poder corregir malas praxis de los agentes sociales y económicos; y en ese sentido podemos aseverar que cuando la crisis de valores sea superada, la crisis económica será coser y cantar.

Haz clic en la imagen, para ver el artículo semanal publicado en la Opinión de Málaga.

Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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