Málaga y su idiosincrasia

No hace falta recordar que nos encontramos en medio de una crisis que va a dejar una muesca profunda en los anales de la historia económica. Seguro que vamos a aprender muchísimo, por la cuenta que nos trae a todos.

Sin embargo en Málaga todo está en clave política. Los medios de comunicación se hacen eco de cualquier acto político, por poco transcendente que éste sea. ¿Y de la economía qué? Sólo nos acordamos de ella para hablar y escribir de la cifra de paro, del número de empresas que entran en concurso de acreedores…

Otrora, Málaga y su economía no tendrían nada que hacer ante tal panorama económico. Sin embargo, en la actualidad tenemos mimbres para salir fortalecidos. No perdamos de vista lo ocurrido a partir del año 1993, cuando parecía que el mundo se acababa y el principal pilar de nuestra economía malagueña, el turismo, se tambaleó. Entonces, la Costa del Sol tuvo que reinventarse y explorar nuevas formas, y de ahí surgió la apuesta por el turismo del golf y residencial; aunque se nos fue de las manos la vorágine constructora.

Hay que seguir alimentando la lumbre de la economía local. Para ello debemos tener muy presente a las empresas autóctonas, y así poder arrostrar con éxito la crisis. No nos equivoquemos pensando que nuestra economía se tiene que reflotar con grandes proyectos e inversores venidos de otros lares. Al final, el único poso que dejan es el rédito político de la foto, y la consiguiente rueda de prensa donde se venden creación de puestos, riqueza para la ciudad, bla, bla, bla… Ya estamos cansados de este juego perverso al que todos damos cobertura. Seamos menos ilusos y trabajemos en sacar adelante los proyectos de nuestros paisanos que son los que verdaderamente están comprometidos con su ciudad. Sí, me estoy refiriendo fundamentalmente a los empresarios, a los que sin motivo aparente se suele mirar con recelo. Ciertamente somos una ciudad algo cainita en general, pero en particular con sus empresarios.

Hemos caído en un proceso de jibarización de nuestra economía por mor de una política local errónea, debido a que no hay mayor estupidez a la hora de pensar que un empresario vocacional se pueda llegar a mover por cuestiones políticas, de uno u otro partido político. Hay que ser majadero. Cierto es que algún empresario en el pasado ha flirteado con la política. Sin duda es muy arriesgado meterse en estas lides. Por el contrario, participar en foros de discusión no es flirtear; dar opiniones sobre algo tampoco es flirtear. Decidir en libertad si se sale de un club o asociación tampoco es flirtear. A pesar de que algunos puedan leerlo en clave política.

Sigamos confiando en nuestros jóvenes emprendedores y empresarios que lideran sus empresas. Incentivemos un tejido productivo insertado en la Economía del Conocimiento (EC), ya que en la misma cobra mayor importancia relativa el conocimiento frente al capital. Por esta razón, las estrellas del nuevo modelo productivo que saldrán de esta crisis serán las empresas de la EC. Todo lo demás no es relevante.

Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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