De la debacle económica hacia la recuperación

Estamos saliendo de la crisis, aunque no debemos echar las campanas al vuelo y con ello levantar falsas esperanzas, ya que la salida no será inmediata y los efectos no los notarán todavía los que sufren el rigor de esta crisis. Me refiero en primer lugar a los parados de larga duración, a los que buscan empleo por vez primera y a las empresas que esperan financiación por parte de la banca. Además, se ha puesto de moda no pagar, y los primeros que están incentivando esta nueva moda son las propias instituciones del Estado (ayuntamientos y la mayoría de las comunidades autónomas, principalmente). Qué mal ejemplo están dando y qué daño infringen a la economía. Espero que la justicia sea implacable con los responsables de esta situación indecente, y que los que la soportan se armen de valor y lo pongan en conocimiento de la justicia a través de los mecanismos legales existentes.

Zapatero ha dicho que no repite –una decisión que le honra–, aunque ha dejado muy claro que no va a convocar elecciones y que está dispuesto a agotar la legislatura. Nos guste o no, esto es lo que hay… Llegados a este caso, lo que le debemos pedir es dedicación máxima en los asuntos económicos del país. De ahí que nuestro presidente tenga previsto el próximo miércoles un encuentro con autoridades financieras chinas en Pekín y que, días después, se vea con representantes de la banca, fondos soberanos y otros inversores en Singapur para presentarles datos sobre la economía y las finanzas de España. Todo un road show para así conseguir apuntalar la ayuda de gobiernos como el chino en materia de compra de deuda soberana española. Esta sí que es una acción necesaria y pertinente. La economía española necesita poder financiar con garantías y a un precio razonable su deuda.

No olvidemos que nuestros amigos chinos completaron la compra de unos 6.000 millones de euros en deuda española, algo a lo que se había comprometido el viceprimer ministro chino Li Keqiang en enero cuando visitó España. En un momento muy crítico para España; es de agradecer. No perdamos de vista que España tiene unos 541.000 millones de euros de deuda soberana en circulación en manos de entidades extranjeras, y un 25% de la misma pertenece a inversores asiáticos, sobre todo chinos.

Por tanto, es un buen principio para la recuperación el que los diferenciales de riesgo sobre los bonos españoles hayan logrado alejarse de los máximos históricos. Hoy el diferencial del bono español a 10 años frente al alemán se sitúa en los 178 puntos básicos. Este apartado está aún inconcluso, pues hay que seguir reduciendo este gap si queremos mejorar nuestra competitividad como país.

Como recordatorio, esta crisis ha sido producida por tres grandes pecados capitales que cometió una economía española sincopada y en connivencia con sus agentes económicos: activos inmobiliarios inflados (especulación), fuerte endeudamiento de las familias y de las empresas (avaricia) y excesivo déficit exterior (arrogancia).

Todavía resuena en mis oídos aquel famoso símil futbolístico que Zapatero propagó a los cuatro vientos en 2007: «En esta Champions League de las economías mundiales, España es la que más partidos gana, la que más goles marca y la menos goleada». Hoy estas declaraciones suenan a chiste y ponen en evidencia la contumacia de antaño en materia económica del presidente del Gobierno.

De la debacle económica hacia la recuperación

Artículo semanal publicado en la Opinión de Málaga.

Francisco Barrionuevo
Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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