El despido masivo de Telefónica

La compañía bandera española ha anunciado que despedirá a 6.400 empleados en los próximos tres años, un 20% del total de su plantilla en España. El motivo que alude la empresa es la mejora de la productividad. A veces pienso que esto de la productividad es la excusa perfecta que sirve de paraguas para todo…

La mayoría de los medios de comunicación coinciden a la hora de dar la noticia en el hecho de evidenciar los beneficios de 2010 de Telefónica, que ascendieron a la cantidad de 10.000 millones de euros. Pero lo abstruso e inoportuno, y que rompe cualquier lógica empresarial, es el anuncio justo al día siguiente de que la compañía prevé incentivar con 450 millones de euros a sus directivos con dos planes de incentivos a largo plazo.

Telefónica es el paradigma de la empresa competitiva e innovadora; sin obviar que nació siendo un monopolio de antaño donde tenía todos los apoyos y protecciones posibles, y una vez desaparecieron las mismas, lejos de caer, ha llegado a convertirse en una de las cinco telecos más grandes del mundo. Un logro empresarial sin precedentes, y el artífice: D. César Alierta.

Una empresa puede afirmar que es socialmente responsable cuando llega a cubrir las expectativas de sus stakeholders: trabajadores, clientes, accionistas, proveedores, acreedores, sindicatos, instituciones públicas y la sociedad en su conjunto. El Instituto de investigación de Stanford (SRI, 1963) definió los stakeholders como aquellos grupos sin cuyo apoyo la organización dejaría de existir. En este sentido, si Telefónica llega a consumar estos despidos masivos estaría cometiendo un error de bulto, dada su situación actual. En este contexto económico no es el momento para un anuncio así, pues flaco favor hace a una economía que lo que menos necesita son mensajes de despidos masivos que provengan de la empresa española que más beneficios obtiene, y lo peor, no pasa 24 horas cuando toma la decisión de pagar unos bonus millonarios a sus directivos. Algo contradictorio ¿no?
Existen dos postura claramente enfrentadas con respecto a la maximización de los beneficios empresariales. La teoría tradicional de la empresa cuyo enfoque se centra en los accionistas. Venía a decir que la empresa debe estar orientada a la priorización de los intereses de los accionistas, creando el mayor valor añadido posible para ellos. Así que todo lo que se salía de este objetivo repercutiría negativamente en el valor de la compañía y lesionaría los intereses «únicos y legítimos» de los accionistas.

Las palabras del Premio Nobel de Economía Milton Friedman lo expresaba con claridad: «el que nuestros dirigentes de empresas aceptaran la idea de que les corresponde una responsabilidad social ,que no sea el obtener el mayor beneficio posible para sus accionistas, sería tanto como socavar los cimientos de nuestra sociedad libre» (Friedman, 1966:173).

En contraposición Michael Porter y Mark Kramer Director de la FSG( Fundation Strategy Group) defienden que entre la filantropía y el negocio puro puede haber un lugar de convergencia de intereses que incidirá positivamente tanto en el beneficio social como en el económico. Y John Elkington, en su libro Cannibals with Forks, publicado en 1997, destacaba el concepto de triple cuenta de resultados, donde la empresa debe mostrar tres vertientes: la económica, la ambiental y la social.

Si Telefónica consuma los despidos, unido a los bonus millonarios de sus directivos, estará contradiciendo el prontuario de la responsabilidad social que una empresa debe cumplir.

El despido masivo de Telefónica

Francisco Barrionuevo
Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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