El sudoku del rescate griego

Un sudoku sólo puede tener una solución, para ser considerado un buen sudoku. Por tanto, podemos determinar que los acuerdos alcanzados la semana pasada in extremis por el Eurogrupo, sobre el segundo plan de rescate a Grecia, parece que es a tenor de lo acontecido la única solución. O como diría un pesimista, la menos mala de las soluciones. No había otra, se ha tenido que hacer una rebaja de tipos de interés y extenderse el periodo de amortización de la deuda. En realidad una quita de alrededor del 20%.

No somos conscientes en general los europeos de la trascendencia de la cumbre europea del pasado jueves. Estoy seguro que la fecha del 21 de julio pasará a los anales de la historia económica como el día que se evitó que un país como Grecia cayese en el impago selectivo (default), con las consecuencias terribles que acarrearía este hecho, sobre todo para los países tocados del ala como son Italia y España.

Era un hecho consabido el de la incapacidad de Grecia para hacer frente a sus obligaciones. Seríamos unos ilusos al pensar que una economía como la griega con un déficit público que supera el 10%, una deuda estatal que alcanza el 150% del PIB y un decrecimiento de su economía del 4% levantara cabeza. Con estos mimbres cómo iba a poder Grecia hacer frente a su endeudamiento.

Ciertamente, ya no sabemos si con este nuevo acuerdo del Eurogrupo la intención real era salvar a Grecia, a los bancos europeos que sostienen la deuda soberana griega, o a los bancos americanos que emitieron los CDS (por sus siglas en inglés) de la deuda griega… O lo que es seguro se intenta a toda costa convencer a las agencias de calificación que lo ocurrido en Grecia no es un default.

El negocio de prestar dinero ha sido muy provechoso, y la banca en general ha preferido poner el dinero en deuda soberana en vez de prestarlo al tejido empresarial de sus respectivos países. Por ello, la banca ha obtenido pingües beneficios, aunque también ha asumido un riesgo excesivo. Por este motivo, no puedo estar más de acuerdo con la Canciller alemana de que la ayuda a Grecia deben sostenerla los gobiernos de la UE, junto a las entidades privadas financiadoras de dichas deudas. Que cada palo aguante su vela.

Sólo queda esperar que finalmente las agencias de calificación den por válido este acuerdo (de momento Fitch ya ha dado un aviso), y este nuevo escenario dé un respiro a países como España. Parece que esta vez el problema se ha atajado desde la raíz y se dejan de poner paños calientes. Entonces, ¿porqué ha tenido que pasar por el vía crucis durante más de un año países como España e Italia? ¿Qué se ha ganado con ello?

La ciudadanía europea empieza a estar cansada de ver cómo los burócratas de la UE no actúan en tiempo y forma; y visto en el lio que se ha metido solita Grecia se debía haber actuado de manera más directa y sin dilación, sin embargo se optó por dar la patada hacía adelante. De aquellos barros, estos lodos… Afortunadamente, con este acuerdo la maquinaria burocrática europea comienza a funcionar de forma correcta y en la dirección adecuada.

El sudoku del rescate griego

Artículo semanal publicado en la Opinión de Málaga.

Francisco Barrionuevo
Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara

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