El fenómeno del Filiarcado y sus consecuencias en la educación

El gran drama que vive nuestra sociedad empieza cuando en las familias el centro de atención exclusivo son el hijo o la hija adolescente, que aprovecha su notoriedad para imponer su santa voluntad. En la actualidad, los padres confunden cercanía y apoyo con tener “buen rollo” con sus hijos, y estos últimos se terminan tomando el brazo entero apenas se descuiden los progenitores. No olvidemos que sus vástagos tienen una inteligencia muy superior a la que por entonces tenían los padres, debido a un factor clave, y no es otro que es la disponibilidad de acceso a la información en tiempo real desde diferentes dispositivos que suelen tener siempre muy a mano, e incluso debajo de la almohada mientras duermen.
Los adolescentes disponen de una información perfecta de todo lo que quieran y a golpe de ratón, bueno más bien a golpe de pulgar. Qué adolescente no tiene un Smartphone con acceso a datos, y con ello entrada a la información que quiera en tiempo real. Es imposible poner puertas al campo, es lo que hay, y los padres deben gestionar este nuevo escenario en la medida de lo posible. Pero volviendo al tema nuclear, que es el control de las relaciones del alumno con respecto a sus profesores y padres. En ese sentido, viene muy bien observar con detenimiento lo que sucede desde hace un tiempo a esta parte en la mayoría de los colegios:


Fuente: Universidad Europea de Madrid

Los continuos cambios en el marco normativo en la ley de educación ha provocado lo contrario a lo que se perseguía, y me refiero al pésimo resultado obtenido en las diferentes pruebas comparativas, como sucede en la prueba PISA.

En efecto, la mayoría de padres ha permitido y participado en la escena de la derecha que aparece en la viñeta. Es lamentable caer en esta falacia por mor del filiarcado consentido en la mayoría de las familias españolas, y como resultado un mayor número de alumnos en situación de fracaso escolar, o en su caso de sobre protección que poco bien le hará en su devenir profesional y desenvolvimiento personal.

¿Quiénes tienen la culpa de ello? Aquí me voy a mojar. La culpa de esta situación anómala la tienen los padres en la gran mayoría de los casos, que de un modo u otro terminan dando la razón a sus hijos por encima de lo que diga el profesor. A veces los padres hacen suyas las excusas de sus hijos, llegando al absurdo de ir al colegio a pedir explicaciones en vez de ir a analizar junto al docente el modo por el cual el alumno supere la situación de falta de interés; o simplemente poner en marcha un plan para superar las asignaturas suspensas; suspensos que provienen únicamente de la falta de interés del alumno,  o simplemente el hecho de que no haya puesto el esfuerzo necesario, sin más.


Francisco J. Barrionuevo Canto

Consejero delegado de Novasoft y Novaschool.

Facebook Twitter Delicious Google Linkedin Email Sharethis

Acerca del Autor