(PISA) x (LOMCE)= PAU

El pasado 16 de abril, tuve el honor de escribir en La Tribuna de Diario Sur un artículo en el que propongo reformas educativas de calado que considero necesarias y urgentes, el cual me gustaría compartir con vosotros; por ello, os dejo aquí el texto y el link al artículo:

Me gustaría también dejaros otro artículo de Carles Batlle publicado en “El País”, en su versión digital, que considero de interés en relación a las reformas que sugiero en mi artículo (ver artículo):

(Texto de mi artículo en La Tribuna de Diario Sur)

“A todas luces la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) se aplicará en ESO y Bachillerato en el próximo curso escolar. ¿Realmente esta nueva Ley pone remedio a los males endémicos de nuestro sistema educativo? Sensu stricto, diría no.

En puridad, España no necesita nuevas leyes que hagan cambios superficiales sin llegar a dar en la diana de los problemas estructurales que arrastramos. Haciendo un poco de historia, la primera ley educativa en España fue la Ley Moyano aprobada en 1857, y hasta el 1970 que se aprueba la Ley General de Educación, no ha habido derogaciones ni nuevas leyes, tan solo modificaciones y adaptaciones. Pues bien, desde esta última ley hasta la actual LOMCE se han aprobado hasta en ocho ocasiones nuevas leyes educativas.

Si hacemos un análisis somero de estas últimas leyes observaremos algún que otro efecto de retrocesión absurdo, con el consiguiente coste de oportunidad y malgasto de recursos. Es imperdonable que la política a veces tenga la tentación de usar la educación para sus fines partidistas. Es una irresponsabilidad absoluta en el sentido más literal del término.

Sin ambages, debemos cambiar el formato de la educación en las etapas de ESO y Bachillerato en Andalucía, y de paso incorporar más horas de contenido curricular con un claro sesgo experiencial y aplicado, o por el contrario no saldremos de la mediocridad en la que estamos inmersos en esta región algo acomplejada. Yendo a lo concreto, uno de los puntos fuertes que trae la LOMCE es la incorporación al currículum de 3.º y 4.º de la ESO de materias centradas en la Economía y el Emprendimiento, así que determina de manera más acertada nuevas materias curriculares propedéuticas en lo concerniente a la Economía y Habilidades Profesionales. Pero inexplicablemente la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía elimina del borrador que ha difundido recientemente de LOMCE la asignatura de 3.º de ESO del itinerario académico, concretamente Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial. Y si a esto le sumamos que la asignatura troncal de Economía de 4.º la proponen solamente para el itinerario profesional, reduciendo así horas destinadas a la Economía a los alumnos del itinerario académico. A mi entender, en Andalucía se cambia de criterio según lo preceptuado por la LOMCE.

La evidencia empírica nos advierte de que un territorio que no sea próspero económicamente, difícilmente lo será en lo cultural y social -no olvidar la famosa Pirámide de Necesidades de Maslow tan presente en el ser humano-. En este contexto, toca ponernos como meta que nuestros alumnos además de Homo sapiens sean Homo economicus (personas que sepan elegir y maximizar la utilidad en su rol de consumidor, potenciales creadores de valor en su rol de productores, y por supuesto ciudadanos responsables, críticos y sensibles con los aspectos sociales). Vienen a colación las palabras del profesor Sampedro cuando decía: «Es un hecho que el bachiller o el alumno de enseñanza media o preuniversitaria sale de las aulas conociendo, por ejemplo, lo que es la calcopirita, pero sin haber recibido la menor información sobre lo que es un banco. A pesar de que indudablemente (sin la menor intención de menospreciar a la calcopirita) es casi seguro que el flamante bachiller habrá de recurrir a algún banco durante su vida, siendo, en cambio, poco probable que le afecte algo relacionado con la calcopirita. Y hasta me atrevo a añadir que, de afectarle, puede que sea únicamente por motivos económicos en la mayor parte de los casos».

Desgraciadamente, el talón de Aquiles educativo en España está claramente ubicado en las etapas ESO y Bachillerato, sin olvidarme de nuestra carpetovetónica PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) como palanca causal, ya que está concebida para que profesores y alumnos dediquen demasiada energía orientada hacía un examen que vuelve a tener un formato lejos de lo que propugna PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), e incluso va en la dirección contraria al modelo de enseñanza del Espacio Europeo de Educación Superior (Plan Bolonia para entendernos). No obstante, si existe (o eso parece) un gran consenso en el hecho de que las pruebas PISA son el estándar de calidad que debemos exigir a nuestros alumnos; independientemente de su edad y de que la prueba sea fruto de la iniciativa de la OCDE (y qué). Entonces, ¿Por qué la PAU no la transformamos en una prueba PISA como forma de medir el nivel académico de nuestros alumnos?

Está claro que si damos ese paso y la prueba PAU adquiere un cariz PISA, entonces cambiaremos por inducción nuestro sistema educativo; y podremos escalar puestos como pais en el ranking PISA, ergo mejoraremos nuestro sistema educativo y productivo de paso.”

Francisco J. Barrionuevo Canto.
Consejero Delegado del grupo educativo Novaschool.


Facebook Twitter Delicious Google Linkedin Email Sharethis

Acerca del Autor