Pasarse de frenada

Las medidas de ajuste a la inversión puestas en marcha por el Gobierno central a mi modo de ver son excesivas. Se están pasando de frenada. No deja de ser curiosa la noticia del Plan Obama, donde se anuncia a bombo y platillo destinar un cuantioso presupuesto en infraestructuras, dejando muy claro que lo que persigue es estimular el empleo. Me da la sensación que en España con el tijeretazo anunciado por Fomento vamos con el paso cambiado. Sin embargo, es plausible la rectificación del Gobierno central permitiendo el endeudamiento con condiciones de las administraciones locales (medida que por desgracia no beneficiará al Ayuntamiento de Málaga ya que mantiene una deuda de más de 700 millones de euros, frente a unos ingresos corrientes estimados de unos 500 millones).

Tan solo hace unos días nos llegaba la buena nueva de que la deuda de la comunidad Andaluza mantenía su nivel de rating Aa2 por parte de la Agencia de calificación de riesgos de crédito Moody´s. La citada Agencia resaltaba «la satisfactoria situación financiera de la Comunidad, con unos niveles de ahorro bruto positivos…». Además, la deuda andaluza tiene hoy un rating AA por Standard & Poor´s y Fitch. No está nada mal y debemos congratularnos todos los andaluces, pues con estas notas la financiación de la deuda nos costará menos que a otras comunidades. Sin embargo, observamos que lo que más ocupa al Gobierno andaluz es reducir a toda costa el déficit público mediante la contención del gasto (metiendo en el saco incluso el gasto en I+D+I, incentivación del emprendimiento,…), sin caer en la cuenta de los daños colaterales que estas medidas acarrean.

No puedo estar más de acuerdo con el catedrático Juan Torres, cuando nos advierte en unos de sus artículos de que si los Gobiernos se empeñan en mantener los recortes, la actividad se resentirá, y como consecuencia directa la pérdida de más tejido productivo; ergo más desempleo.

El empirismo y la teoría económica nos vienen a decir que estas medidas de ajuste, sin acompañamiento de otras que incentiven la economía, penalizarán el crecimiento, debido al recorte brusco que se produce en la variable gasto público de la ecuación demanda agregada, con las consecuencias que traerá consigo de bajada de la producción y del consumo. Parece que seguimos alimentando un ingenio económico en el que nos sentimos atrapados y de donde nos costará salir. Bien es cierto que el Gobierno andaluz, al igual que el resto de Gobiernos, no lo tiene nada fácil ya que se tardará varios años en salir del túnel. Por ello, y hasta que se consiga un crecimiento razonable de la recaudación fiscal no llegará la tan ansiada reducción del déficit público. Una vez se produzca el crecimiento de la recaudación, por causas digamos naturales (no más subidas de impuestos), espero no se caiga de nuevo en la tentación de iniciar políticas manirrotas que hagan crecer el gasto, y lo peor, en la dirección equivocada. En conclusión, y a tenor de la calificación de la deuda que mantenemos en Andalucía, habría que reconocer que se han hecho bien los deberes en el capítulo de endeudamiento en Andalucía, y por esta razón tenemos aún colchón y crédito para reactivar la economía regional. No desaprovechemos esta palanca de oportunidad.

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Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara