Nuevas formas, nuevas pautas…

El pasado miércoles asistí como ponente a Innosfera. Un evento mensual promovido por la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) donde la innovación es el protagonista. El objetivo de este foro de ideas y reflexión es reunir a profesionales que trabajan en el campo de la innovación, desde diferentes ámbitos. Además, persigue facilitar un espacio de debate y relación para compartir conocimiento y experiencias. Hasta aquí todo bien, pero lo que me sorprendió es ver, en su versión más radical, que los asistentes, en su mayoría, actuaban como reporteros gráficos de sus respectivas redes sociales, sobre todo Twitter, que a través de los tweets (mensajes cortos que no pueden superar los 140 caracteres) y hashtags tienen una comunidad de cientos de millones de usuarios worldwide muy organizados, y que conocen a la perfección la semiótica de Twitter.

El público, en su mayoría con teléfonos móviles en mano (smartphone de última generación, sobre todo), continuamente estaba twitteando como poseso durante las ponencias . ¿Eso qué significa? Pues que este público por lo general no miran al ponente, lo escuchan de forma activa, a la vez están escribiendo en sus pequeños terminales móviles con la agilidad de un taquígrafo de antaño. Por eso, el llamarles oyentes les viene ni que pintado.

Merced a las circunstancias, los ponentes se exponen a la crítica y a que sus enunciados sean replicados en milésimas de segundo por toda la Red. Y si uno de los oyentes tiene contactos en la redes con personas que en ese momento están Shanghai, Massachusetts o en Cártama, ésos también te están escuchando y siguiendo lo que estás diciendo. Sin obviar el hecho de que cada tweets enviado lleva un sesgo evidente del transmisor, a través de lo que propugna por la Red (se produce un efecto de subjetivación). Ya no hay fronteras a lo físico y al espacio. Las palabras no quedan relegadas en un reducido grupo, se esparcen a la velocidad de la luz por todo el orbe, en tan sólo segundos. Qué mágico y que responsabilidad para los ponentes, pues antes si uno decía las típicas frases: en petit comité, que no salga de aquí…y a renglón seguido te atrevías con alguna idea transgresora o incendiaria, apenas trascendía. Ahora te expones a que en menos de que uno pestañee esas palabras que pronuncias se transforman en bytes por toda la red. Este nuevo escenario es un triunfo de la humanidad, debido a que la información está al alcance de cualquiera. Los límites ya no son temporales, ni espaciales. Simplemente, la información es accesible, ordenada, universal y gratuita.

Estas nuevas prácticas hay que contextualizarlas dentro del fenómeno de las redes sociales, googlelización y el avance tecnológico en materia de nanotecnología y telecomunicación principalmente. Eso sumado a la necesidad del ser humano de comunicarse mucho antes de que existiera algo parecido a los ordenadores. No olvidemos que las comunidades primitivas transmitían mensajes a larga distancia utilizando códigos de sonidos (por medio de tambores) o visuales (produciendo señales de humo). Hoy por hoy, los medios de comunicación social han revolucionado las pautas de comportamiento y están provocando cambios radicales. Un caso paradigmático es el hecho de que los gobiernos despóticos de los países árabes estén cayendo como fichas de dominó, en un movimiento de aceleración histórica impensable si no estuviese agitado por las redes sociales y soportado por las comunicaciones móviles.

La Arquitectura en Málaga

Artículo semanal publicado en la Opinión de Málaga.

Francisco Barrionuevo
Presidente ejecutivo Novasoft
Presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga
Presidente ejecutivo Fundación Manuel Alcántara