Tribuna El Mundo: De la sentencia absolutoria para los gestores de Abengoa

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De la sentencia absolutoria para los gestores de Abengoa

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Conviene recordar que el fracaso empresarial en España no se perdona, más bien se condena desde todos los estamentos y, principalmente desde la Fiscalía no se entiende que para gestionar una empresa hay que asumir riesgos, pero que esos riesgos nada tienen que ver con los acuerdos entre partes; nos referimos al acuerdo de salida indemnizatorio de Abengoa para con sus principales directivos. Vista la sentencia y el cómo se justifica, podemos inferir que no hubo acciones antijurídicas y mucho menos delitos. Los acuerdos en las empresas están bajo la autonomía de la voluntad y sobre ello hay preceptos que lo dejan meridianamente claro. Pero no todo el mundo actúa con la Ley en la mano, en esos casos que el peso de la Ley le caiga sin contemplación alguna.

He tenido la suerte de conocer fugazmente al Sr. Sánchez Ortega, un gran ejecutivo y una persona de honor, al igual que el Sr. Benjumea; ambos son referentes del empresariado andaluz (espero y deseo lo sigan siendo, sobre todo después de ser absueltos por la Audiencia Nacional). Me imagino que este proceso les ha tenido que pasar factura en lo más preciado que tiene un profesional de la empresa, me refiero a su reputación y marca personal. No sé quién dijo una vez que el respeto por los derechos mínimos de un procesado muestra el grado de madurez de un país democrático. Que cada uno haga examen de conciencia al respecto. Sin duda, este proceso penal les ha cerrado puertas y les habrá hecho pasar por un calvario, sin olvidarnos de sus familias y amigos. De verdad, ¿Era necesario todo esto?

Los medios de comunicación últimamente más que informar toman partido, en estos casos solo se hacen eco en los procesos penales de los escritos de acusación de la Fiscalía o de las acusaciones particulares o populares, dibujando un perfil erróneo del investigado/procesado, que la mayoría de los lectores se compran de inmediato. Es verdad que los Fiscales son humanos y también se equivocan, pero el hecho de que un Fiscal pida penas de cárcel no significa que haya que darle mayor credibilidad que lo que pueda decir el abogado defensor en defensa de su patrocinado. Por esas razones los medios de comunicación deben ser asépticos y dar la misma publicidad a los escritos de las defensas como a los de la acusación, de ese modo los lectores accederemos a una información más objetiva, y el público en general podrá hacerse una mejor composición de lugar.

Volviendo al caso de la reciente sentencia de los exdirectivos de Abengoa. Pues bien, no pasemos por alto un “pequeño” detalle por el que el Ministerio Fiscal pidió en el caso del Sr. Benjumea cinco años cárcel y para el Sr. Sánchez Ortega cuatro años y tres meses. Todo ha quedado en nada y la sentencia no ha dejado lugar a dudas, y parece a todas luces que no tendría mucho sentido recurrirla, pero nunca se sabe, aquí ya no se busca justicia sino otras cuestiones más en la línea de cubrirse los acusadores, aunque un fallo del Alto Tribunal confirmando la sentencia sería algo sonrojante para los acusadores. Según se ha podido ver en algunos medios, los Magistrados de la Audiencia Nacional han dejado meridianamente claro que esas indemnizaciones se adecuaban a la normativa legal y contractual existente. Concretamente el diario El Pais, en su versión digital, resume algunos puntos de la sentencia, entre otros deja acreditado que los contratos mercantiles de los consejeros ejecutivos no fueron concebidos y elaborados para favorecer “improcedentemente” a Benjumea ni a Ortega, ya que venían impuestos por la reforma de la Ley de Sociedades de Capital. Que según explica el fallo del tribunal, los contratos fueron confeccionados con los debidos asesoramientos técnicos internos y externos y que los procesados no intervinieron en la redacción de sus cláusulas, además se recogían estipulaciones ya establecidas o habituales en la mayoría de las sociedades mercantiles de perfiles similares a Abengoa.

Qué diferencia hay entre las indemnizaciones millonarias que se les paga a los jugadores o entrenadores de fútbol y las indemnizaciones que una empresa privada paga a sus ejecutivos despedidos por decisión de los accionistas, o lo que es lo mismo los dueños de la empresa. Pues ninguna. De hecho, en el caso de la multinacional andaluza no se presentó como acusación particular contra los ejecutivos despedidos. En efecto, este hecho debería haber sido determinante para que el Ministerio Fiscal desistiera y no acusara a los dos ejecutivos y demás miembros de la cúpula de Abengoa, para así evitar usar los recursos de la administración de justicia de manera innecesaria y, de paso, no hacer pasar por un infierno a unos profesionales. En fin, un cúmulo de despropósitos y un daño irreparable.

Déjenme cerrar este artículo de opinión con la siguiente cita: “De ninguna manera es derecho todo lo que es ‘útil al pueblo’, sino que en último término solo es útil al pueblo lo que es derecho, lo que crea seguridad jurídica y tiende a la justicia” (Gustav Radbruch. Relativismo y derecho).

Francisco Barrionuevo es empresario y profesor de Economía ESO-BACH y graduado en Derecho