Tribuna El Mundo: Invercaria, la historia interminable…

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Invercaria, la historia interminable…

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Prima facie, todo lo que está aconteciendo en el juzgado de instrucción número 16 de Sevilla sobre Invercaria es como la historia interminable, la famosa obra de Michael Ende. Recordemos lo que dijo el autor sobre su libro: “Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. (···) Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico.”

Muchos de los acusados de esta macrocausa se ven en la piel del protagonista de la novela, pasando por lo fantástico o peor aún el infierno de Dante. La causa FIVA, como primera pieza separada de Invercaria, ha cumplido seis años, pero aún seguimos sin comprender los motivos por los cuales el fiscal decidiera investigar a unos empresarios, funcionarios y autoridad pública por varios delitos recogidos en el Código Penal. Pero lo peor es que después de seis años, ese mismo fiscal reitera su acusación sin tener en cuenta las pruebas aportadas por las defensas durante la fase de instrucción, poniéndose de manifiesto de manera objetiva la inocencia y buen proceder de los susodichos en su condición de empresarios o funcionarios. Casualmente, ese mismo Fiscal donde ve delito en algunas piezas separadas de Invercaria, en otras las cataloga como operaciones fallidas en la esfera del capital riesgo (sic), exculpando a todos, incluidos los funcionarios o autoridades públicas de Invercaria. Sin duda, una situación antinómica que puede llevar a los infiernos a algunos, con el alto coste emocional y reputacional para los investigados, o en su defecto verse fuera de un procedimiento penal. Mutatis mutandis, el deber de un fiscal pasa por tener pruebas o al menos indicios sólidos y no meras conjeturas, sin embargo a veces el poder que ostenta le permite poner al investigado frente al espejo del oprobio que conlleva la pena de banquillo. Esta situación antes descrita es ya en sí misma una condena en toda regla. No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia (Montesquieu).

Recordemos lo que la jueza de Instrucción que instruye el caso de los EREs afirmó recientemente: “(…) el hecho de que las subvenciones se dieran a través de un procedimiento “inadecuado” no significa que haya que extender la sospecha sobre el beneficiario”. Esta reflexión tiene toda la lógica del mundo y, sería extrapolable a las inversiones llevadas a cabo por Invercaria. Es decir, si la Fiscalía entiende que esos capitales se dieron con un supuesto procedimiento irregular (que tampoco fue así, como se ha puesto de manifiesto en la fase de instrucción), ¿qué culpa o responsabilidad tienen los empresarios que pusieron su dinero, perdiéndolo también, sobre el capital invertido por Invercaria en nuevas empresas o star-up? Ciertamente, con el mismo procedimiento Invercaria llevó a cabo más de veinte aportaciones de capital en diferentes nuevas empresas desde 2006 a 2009. Sin embargo, ¿por qué esos fiscales ven delito en once de esas inversiones y no en las otras? El papel lo aguanta todo. ¿Verdaderamente estamos frente a una macrocausa que deba ventilarse en la jurisdicción penal, o en su defecto presuntas irregularidades administrativas? Ahí dejo esta pregunta.

Una vez arrancada la instrucción de la pieza separada de FIVA, allá por el 2012, los abogados de la defensa se han empleado a fondo aportando informes periciales, escritos de sobreseimientos plagados de enunciados llenos de toda lógica procesal y dejando a las claras no solamente la inocencia de los empresarios, además de su buen hacer y honestidad en calidad de empresario y coinversor, o en su defecto como proveedor tecnológico en la mercantil FIVA. Como la mayoría sabemos, toda acusación en el plano penal sobre delitos contra el patrimonio lleva aparejada una pieza de responsabilidad civil. Sin embargo, como condición sine qua non tiene que darse la acusación por parte del perjudicado, que a su vez asume el papel de acusador particular, pues no es suficiente la acusación de la Fiscalía. Por este motivo hace unos días se dio un hecho a destacar que los medios no han recogido. Nos referimos a que el juez Instructor que instruye Invercaria emitió autos archivando la pieza de responsabilidad civil de la mayoría de los investigados en la pieza FIVA y en muchas otras de Invercaria. Esta situación todavía hace más incomprensible que el fiscal, tan solo con conjeturas y sin pruebas que acrediten la comisión de ningún delito, lleve al vía crucis de un juicio oral al investigado, que a su vez no ha sido acusado por el perjudicado; incluso se da la paradoja de que este último defienda en su escrito de calificación el buen hacer del empresario.

Si aceptamos la idea de que la macrocausa Invercaria toma cuerpo después de que viese la luz el informe de fiscalización de regularidad de la empresa pública Invercaria, correspondiente al ejercicio 2009 y publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía con fecha 15 de noviembre de 2012, no podemos pasar por alto el hecho de que el meritado informe analiza una foto fija de las inversiones de capital en un año como 2012, año en la que la ratio de mora del sector financiero llegó a alcanzar cotas insoportables en España. Invercaria, al igual que las demás empresas de capital riesgo (tanto públicas como privadas) que operaban en España en esa fecha, sufrieron la crisis que azotó a España a partir de 2008. Esta crisis llegó a ser comparada a un tsunami que se llevó por delante muchos activos, teniendo consecuencias nefastas para la economía española y sus agentes económicos principalmente.

Esta historia interminable para los investigados hay que arrostrarla con deportividad y sosiego, colaborando con la justicia en todo momento, como se espera de todo buen ciudadano.

* Francisco Barrionuevo es empresario y profesor de Economía ESO-BACH y Graduado en Derecho