Si pudiera volver atrás en el tiempo ¿qué le diría a mi joven “yo” en mi faceta de empresario?
Una iniciativa que agradezco a la revista VidaEconómica, que ha tenido a bien elegirme como empresario para ofrecer mi particular visión junto a otros empresarios y empresarias de Málaga.
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No todo el mundo recibe un premio de manos de Felipe VI. Francisco Barrionuevo conserva esta imagen cuando le fue concedido el Premio Príncipe Felipe a la Calidad industrial.

Este reconocimiento, junto a la imposición de la Medalla de Andalucía, los mantiene como “uno de los recuerdos más emocionantes de mi vida profesional y personal”, confiesa.
La decisión
Su trayectoria dio un giro cuando se enfrentó a una disyuntiva de largo alcance: mantenerse en un modelo conservador, centrado en especialización y estabilidad, o atreverse a diversificar y explorar nuevos servicios y mercados. “Elegí arriesgar y eso supuso conseguir crecer y conseguir metas increíbles”, rememora.
El retorno emocional
La caída de su empresa tecnológica, Novasoft, fue uno de los capítulos más duros. Los impagos de grandes clientes públicos desencadenaron un desenlace inesperado que dejó claro el peligro de concentrar ventas en pocos actores. Pero de esa situación límite emergió un nuevo camino: el compromiso con el sector educativo. Así nació Novaschool, un proyecto que acabaría transformándose en su mayor acierto empresarial y del que Barrionuevo ha confesado alguna vez que es una actividad —la educativa— con un retorno emocional que ninguna otra tiene.
Decisiones con matices
“Los errores fueron necesarios para convertirte en lo que hoy eres”. Sin renegar del pasado, reconoce que habría moderado el endeudamiento y diversificado la cartera de clientes. Aun así, le diría al joven Francisco que continúe por la misma senda. Que no cambie nada. Que incluso los errores —tal vez especialmente ellos— formaron el camino que le permitió convertirse en el empresario que es hoy.








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